Por: Norida Vanegas Chinchilla
Consultora en Innovación
 Corporación MAVI

 “La competitividad de una nación depende de la capacidad de su industria para innovar y mejorar. Las empresas consiguen ventajas competitivas mediante innovaciones”. Porter (1990)

Con los rápidos cambios que se están presentando en el mundo de hoy, nace la necesidad en las organizaciones de implementar estrategias empresariales que les permitan mantenerse y posicionarse en los mercados existentes. Con esto en mente, no se puede dar paso al status quo en los productos y procesos de las mismas, sino, apostar a ser más competitivos a través de dos herramientas como lo son la innovación y la mejora continua. Sin embargo, no se puede confundir desde el punto de vista práctico el papel que tiene una con la aplicación de la otra.

Actualmente la gerencia de las empresas debe afrontar diversos problemas que se le presentan para evitar la pérdida de grandes ganancias, a partir de esto, es que surgen las oportunidades de impulsar nuevos productos o ideas que permitan abarcar el interés de actuales y futuros clientes. Es allí donde se ve reflejado la aplicación del concepto innovar, el cual permite agregar valor a la empresa y así mantenerse en el turbulento mar global de la competitividad. Cabe aclarar que la innovación no es la simple actividad de pensar e imaginar nuevas ideas o proyectos, por el contrario es la acción de dichas ideas o pensamientos. En otras palabras es ver materializado el concepto o la idea creativa de lo que se ha concebido en el mercado.

Para comprender mejor la dinámica de la innovación, es válido citar el libro “Innovación por lo alto. Imaginación y acción en la empresa” donde Mendoza (2006) señala los tres elementos fundamentales de esta que son: el cambio técnico, las tendencias del mercado y la capacidad innovadora de la empresa, las cuales determinan el rendimiento del innovador. El primer ítem señalado hace referencia al desprendimiento de prototipos y abrirle paso a las ideas revolucionarias, es por ello la gran importancia de estar siempre a la altura de los cambios tecnológicos e informativos. La capacidad innovadora de la empresa está enfocada en las habilidades de sus miembros, así como también de la estructura organizacional que esta posea y las estrategias que utilicen para potencializar la capacidad del personal de participar en proyectos innovadores. Por último, se puede decir que las tendencias del mercado ayudan a focalizar toda esa creatividad en las necesidades del entorno, como cuando se diseña un nuevo producto con base en los gustos y preferencias del cliente. 

Por otro lado, la mejora continua es también fundamental en el desarrollo de las organizaciones, es un instrumento esencial en los sistemas de gestión que consiste en evaluar las condiciones de la empresa y determinar factores críticos que afecten en el desarrollo de sus productos o servicios y partiendo de ello establecer estrategias de mejora, ya sea en ajuste en el producto, mejoramiento de procesos o adaptaciones en la estructura administrativa.

Para ilustrar mejor la diferencia de aplicar innovación y mejora continua es esencial remontarse a la matriz de generación de valor elaborada por Álvarez y Mori (2010) y las modalidades de innovación tratadas por Mendoza (2006) con el fin de establecer una relación que permita ver con claridad la comparación de estas dos estrategias. La matriz explica los diferentes escenarios donde las organizaciones pueden implementar diversas herramientas para agregar valor teniendo en cuenta productos y clientes (Ver Figura 1). En el primer cuadrante se genera valor con los mismos clientes y los mismos productos, en el segundo se adaptan los mismos productos para atraer nuevos clientes, el tercero es la introducción de nuevos productos para los mismos clientes y el final es la creación de nuevos mercados.

 


Figura 1. El cuadrante de la generación de valor

Productos y servicios nuevos

EXPANDIR

(II)

CREAR

(IV)

Productos y servicios actuales

GESTIONAR

(I)

ADAPTAR

(III)

 

Usuarios actuales

Usuarios nuevos

Fuente: Revista de Economía y Derecho; Spring 2010, Vol. 7, 16p

 

Se puede decir que la aplicación de la innovación en las empresa establece una visión de no quedarse a esperar el futuro sino, en tomar una posición alerta y creadora, con el fin de que ésta, pueda evolucionar y ser competitiva en el entorno cambiante e inestable. Justo es decir, que las organizaciones dependiendo de su estructura administrativa pueden escoger la modalidad de innovación que desean emplear, y es allí donde es válido resaltar que la mejora continua es un tipo de innovación incremental, que aporta valor en la gestión de la compañía. De otra parte, la creación de un nuevo producto, así como también la adaptación de los existentes a las exigencias del medio son herramientas que le permiten mantener e incrementar la participación en el mercado. Como breve conclusión, la innovación logra ser efectiva mientras que ésta le permita a la empresa un posicionamiento en comparación con el resto de sus competidores del sector caracterizándose por una notable diferenciación tanto en sus productos, como a sus procesos y en la propia gestión. Por otro lado, el mejoramiento continuo puede ser una modalidad de innovación que aporta beneficios significativos para el crecimiento de las organizaciones enfocándose en brindar un buen producto o servicio y con ello satisfacer las necesidades y expectativas de los clientes.