El camino de la Innovación: ¿necesidad, obligación o estrategia?

Por: Juan Carlos Martínez Torres
Consultor en Innovación
 Corporación MAVI

En Colombia como en muchos países de Latinoamérica, la innovación goza de un auge y protagonismo que marcan una tendencia que empieza a construir poco a poco cultura; claramente la innovación esta llamada a ser el alma de las empresas, y es que el impacto que esta tiene sobre los negocios y los mercados, ha logrado que muchos empresarios empiecen a adoptarla, que muchos académicos empiecen a estudiarla y que muchos gobiernos empiecen a impulsarla y apoyarla.

Han tenido que pasar varios años para que en países latinoamericanos los empresarios lograsen entender este concepto que según la OCDE, se trata de “la introducción de un nuevo, o significativamente mejorado, producto (bien o servicio), de un proceso, de un nuevo método de comercialización o de un nuevo método organizativo, en las prácticas internas de la empresa, la organización del lugar de trabajo o las relaciones exteriores”; sin embargo la tarea aún no está terminada, pues apropiarse de esta cultura realmente toma tiempo y en Latinoamérica queda un camino extenso por recorrer al respecto.

Innovar es una actividad que resulta ser compleja pero no imposible, y es que para una empresa logre innovar debe recurrir a la inversión de recursos de tipo económico, humano y tecnológico, adicionalmente tal esfuerzo requiere de tiempo, por lo que resulta evidente que un empresario dude de montarse en el bus de la innovación. La decisión inicial evidentemente debe ser racional y es que sin el uso del raciocinio difícilmente una empresa puede innovar, así que el rol gerencial y el directivo representan un eslabón vital en el proceso de gestación de la cultura de innovación.

El proceso como se mencionó no es fácil, requiere de gran constancia, es por tal razón que en la medida en que el tiempo pasa se van adquiriendo y/o fortaleciendo capacidades de innovación. En este sentido, una empresa puede competir y generar valor agregado gracias a que ha logrado:

  • Encontrar fuentes de conocimiento (científico o empírico) que den origen a sus procesos de innovación
  • Adquirir personal de alta cualificación, o fortalecer el perfil de sus colaboradores
  • Absorber o apropiar tecnologías de vanguardia o ha logrado empezar a desarrollar tecnologías propias
  • Organizar procesos internos para incentivar, favorecer y garantizar que los procesos de innovación representen para los colaboradores un estimulo (económico, profesional, personal o formativo) en todo sentido y no una carga adicional.
  • Desarrollar procesos de articulación, cooperación, co-creación con otros actores de su ecosistema como universidades, empresas de consultoría, proveedores, clientes, e incluso competidores.
  • Encontrar fuentes o métodos de financiación eficiente y sostenible

Al igual que la misma actividad empresarial, en muchos casos, la innovación se trata de un proceso de prueba y error donde los productos, servicios, métodos organizacionales y de comercialización son puestos a prueba en función de las capacidades de la empresa, entonces debemos entender que entre mayores sean tales capacidades, más probable será encontrarnos con una innovación exitosa, sin embargo no existen formulas secretas ni métodos garantizados para lograr que una empresa sea innovadora, en muchos casos la cultura de determinada empresa influye en gran medida, y es que resulta importante tener en cuenta, que el activo más valioso para una empresa y sus procesos de innovación es aquel que no comparte con los competidores, en este caso el recurso humano es sumamente vital, ya que las ideas, gestión y pasión de los colaboradores de una empresa, difícilmente podrán ser replicados por colaboradores de otra.

Sin importar el tamaño de la empresa, sus años de presencia en el mercado, su nivel de ventas, cantidad de empleados o la actividad económica, cualquier empresa puede innovar, como cualquier persona puede ser exitosa, sin importar su origen, formación, o experiencia, sin embargo preocuparnos por tales aspectos ayudarán a reducir los niveles de incertidumbre que siempre estarán involucrados en la ecuación. La pregunta que todo emprendedor o empresario debe hacerse, no debería ser en ningún caso ¿debe la empresa involucrarse en procesos de innovación?, pues hasta cierto punto muchas empresas ya innovan, pero no tienen idea que lo hacen; por otro lado una empresa o emprendimiento usualmente ya tiene identificado cuál es su norte, sabe a dónde ir y dónde quiere estar en el mediano y largo plazo, sabe qué debe ser competitivo para hacerse de una fracción mercado más grande e interesante, entonces la pregunta que realmente debe hacerse es ¿cómo llegar a ser una empresa altamente innovadora?, la respuesta yace en el alma de cada empresa, pero solo hasta que dicha empresa se haga tal pregunta y este en disposición de involucrarse en todo lo que ello implica, estará lista para encontrar con mucho esfuerzo, su destino y permanencia en el mercado.

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